Se me olvidó septiembre

October 20th, 2010

Una vez más olvido un mes. Más bien, lo ignoro.

Las ideas que quiero expresar van cargadas con pólvora que busca chispa para encenderse. En vez de lanzarle piedras para que caigan, empezaré a llenarlas de helio. A ver si desaparecen en el espacio. Tal vez para que lleguen a mi luna.

Pero. Este mes. Octubre. Se me escapa de la mejor manera. Las primeras dos semanas, mis sueños se ocuparon de no dejarme ser real. Caminaba entre las pinturas sobre las que leí a temprana edad. Conocí el por qué de mi poesía, los ancestros de mi arte. Bailé con las noches enjauladas en frascos de perfume, y con cada rocío me sentí más viva.

Las últimas dos semanas, pertenecen al raciocinio. A los proyectos y a los libros no coleccionables. Al aprendizaje sobre dominar la capacidad de soñar, y de jugar con el secuestrador que me obstruye el paseo. Pretendo retratar las peores rosas de la ciudad y llamarlas “mis tesoros”, como nadie lo hace. También tienen derecho. Tomaré en serio las proposiciones alentadoras de la vida, descartaré las que existen para aturdir.

Lo que quiero lograr es que noviembre sea el mejor del año. No diciembre, no el último. Eso sería reconocer que pasé un año en espera del cumplimiento de los buenos deseos de Año Nuevo. Tengo fe en el “sweet November” que está por llegar.

Disparo

August 26th, 2010

Esta noche siento que puedo morir con tinta en mis dedos. Que los pensamientos están predestinados, que quieren asesinarme para que los conciba en papel. Entonces subí a mi nube para apreciar el momento (aquél donde mi alma hace mitosis, una para mí y una que agoniza para ti), y volcar todo lo que queda dentro.

Tengo una resumida experiencia:

“Las desiciones que tomamos para por fin correr hacia el sentido correcto, prometen siempre un final feliz, un desenlace motivador en el cual descansas para llegar a esa meta con cinta dorada. Pero, qué pasa cuando sucede todo lo contrario? Cuando el desgraciado tira del gatillo antes? Cuando el corredor se preparaba para salir, pero aún no se encontraba en su puesto? De repente, se siente el vacío recurrente -que se creía superado- en el estómago, que se mueve lentamente al pecho y allí se retuerce entre sus venas haciendo que llore.

Entiende que se perdieron aquellos segundos necesarios para la victoria. Lo sabe. El corredor lo sabe, pero ha nacido para esto. Para cerrar los ojos, respirar profundo y dejar la mente que hace contrapeso en la línea de salida. No conozco ninguno que se inscriba en una carrera con ganas de perder, y no es cierto que se conforman con participar. Su corazón es valiente, y toma el riesgo de explotar su cuerpo probándose a sí mismo que puede llegar dónde se lo proponga. No se considera de menor capacidad que otro, internaliza en cambio un abrumador sentir-que-puede con el que pretende aminorizar la competencia quizás invisible a lo largo del trayecto.

Luego del tan inesperado disparo, el pulmón del desdichado se paraliza (tanto como si la bala le hubiese atravesado el pecho a pesar de ser falsa), y reacciona tarde pero seguro de que sus piernas dominan la situación. Pocas veces cree que han pasado sólo 22 segundos, siente que estuvo idiotizado algunas tres semanas y un día. Y tal vez realmente fue así. La meta que antes pudo ver amarrada a su cintura en los entrenamientos, ahora la ve inalcanzable. Distante como el sol del atardecer que ya pasó. La ve, pero sigue durmiendo. Sus sueños de llegar a la gloria se van desvaneciendo, haciéndose pequeños al infinito. Sin embargo, sigue dormido. Sus ganas permanecen latentes (como granadas lanzadas al abismo), la fuerza de su espíritu ilusionado lo empuja a intentarlo, a tener fe en lograrlo.

Pero el infeliz, el malnacido del verdugo casi francotirador, no sólo se adelanta por comer ansias… sino que además unilateralmente decide colocar una piedra de dos toneladas atadas al pie izquierdo del también malparido corredor, sin que este se percate, con la posible excusa de testear la resistencia de quien podría merecerse el trofeo de oro. Es una versión surreal del Iron Man, agregando la parte cruel de incluir sentimientos en él. Es la carrera contra la muerte, dónde muerte significa que apostaste tu alma en una sóla ronda y la perdiste sin llegar al primer metro de los 10 kilómetros por los que luchabas conseguir.

Y sin ganar, mi jugador gastó sus energías en el punto cero, se va a su casa sin correr… a mojar sus lágrimas con sus rodillas sudadas, e intentando sofocar sus penas en las memorias del pre-calentamiento. Todo por ser él y querer tomar esta travesía como una filosofía de vida”

Gracias por su tiempo, querido lector. Pero mis hojas ya se agotan y debo guardar espacio para alguna otra nueva y breve historia.

Te has llevado

August 3rd, 2010

Decido, unilateralmente, que este es peor momento para escribir.
Aquel donde no se donde estan los acentos.
Ni donde escondieron mis dedos algunos signos de puntuacion.
Donde el teclado no me reconoce ni yo a el.
Donde el aire que respiro no es mio, ni las personas que lo devuelven.
El peor momento para pensar en el por que escribir ahora y no despues.
Por Dios!! A donde paro la ortografia?! Te has llevado mi escritura.
Se me perdio junto a la manzana que flotaba inerte en la copa.
Juro que estaba alli, debio llevarsela adherida a su corbata.
Las luces nublan mis lentes, mas espero impavida por su regreso.
Quiero mis letras de vuelta, aquellas que no me hacian enojar.
Ruego por los tiempos de silencio, por las sonrisas conmovedoras.
Quiero mi consistencia al hablar, mi capacidad de transmitir en la amargura.
Imploro porque retornes hoy, con el sentido de las palabras en las manos.
Con las oraciones correctas. Con las que me haras sentir que este espacio es solo mio.

Walt Disney: Protesta

July 7th, 2010

Pues para aclarar, sé que nunca fui la más fuerte. Lloraba desde Bambi (1947), cuando apenas tenía dos años de edad [obvio que la vi en el ‘89]. Derroché lágrimas en cada película después de esa: Pinocho (1940), Dumbo (1941), La Dama y el Vagabundo (1955), Los 101 Dálmatas (1961), Los Aristogatos (1970), La Sirenita (1989), La Bella y la Bestia (1991), El Rey León (1994), El jorobado de Notre Dame (1996), Mulan (1998), Tarzán (1999). Sin embargo, permítanme decir: puto Walt Disney. Dañó por lo menos 10 años de mi vida, lo que me da el derecho a expresarme en forma de queja hacia él. Levanto una protesta generalizada.

Si se toman el tiempo de analizarlas, todas las películas que vimos en la infancia empezaban exageradamente alegres (avecillas cantando, roedores de ojos grandes y tiernos asomándose a la escena, alguna que otra mujer hermosa que baila tarareando el “soundtrack” del animado, algún amor infinito entre el protagonista y su madre/padre/princesa/príncipe/alma gemela/etc.). Ninguna de ellas pudo empezar describiendo la realidad cotidiana de sus personajes. Los desgraciados guionistas y animadores ponían exactamente todo con lo que un(a) niño(a) sueña en la pantalla como introducción. Putos. Veinte minutos después de que ya estás enamorado(a) de la imagen, ZAS… alguien muere, alguien pierde, alguien se va, alguien hiere, alguien desaparece, alguien renuncia a su sueño por amor. Aniquilan la alegría que viviste desde el principio.

Entiendo perfectamente. La vida no es todo color rosa y hay que enseñarle a los pequeños que deben estar preparados. De acuerdo. Pero no tienen que ser tan dramáticos. Si pudiera hacer que el barrendero del empleado casero del asistente del libretista auxiliar III, se enterase del dolor causado a una pobre e indefensa niña al presenciar el momento cuando un bebé venado [diminuto y desamparado venado] escucha disparos y susurra “¿Mamá?”, lo haría sin pensarlo dos veces. Putos. ¡Déjenlo a la imaginación! ¿Qué les costaba? Bien, era un libro. ¡Modifíquenlo! Para algo sirve comprar los derechos.

Y pensar que tal vez hubiese sido una pequeña más sonriente si tal vez no tuviese el miedo constante de que me arrebataran de mi madre cruelmente antes de que estuviera lista para crecer, de que otros niños me pudiesen ver como fenómeno y excluirme de cualquier actividad [por narizona tal vez], de que no pudiese conocer mi otra mitad en el mundo por el hecho de que soy pobre y él rico, de que existirían personas tratando de robarme uno de mis 101 hijos que pueda traer a la vida, de que quienes heredan muchos bienes de parte de seres queridos corren el peligro de que un mayordomo trastornado y celoso intente matarlos, de que debo cambiar todo lo que soy para que el hombre de mis sueños note mi presencia y aun así debo luchar por él, de que mis padres puedan morir trágicamente pero igual la vida continúa y esta probablemente será mucho mejor, de que si resultaba ser fea nada más me queda que esconderme de la vista de todos y fingir tener alguna enfermedad contagiosa y mortal, de que no lograré cumplir mis sueños a menos que cueste la vida de un ser querido y es posible que el amor de mi vida me abandone por ello, de que mi príncipe azul pudiese ser un completo retardado y aun así deba aceptar que él es el único para mí.

Para el inicio del año 2000, ya mi forma de ser había convertido el llanto [al principio, durante y/o al final de la historia] en una especie de rutina sentimental. Llegué a relacionar la calidad del filme con lo tanto que lloré o dejé de llorar: “Ah sí, es buenísima. Se me salieron pocas lágrimas en esa”. Todo por los putos de Walt Disney Movies. Les aseguro que mi descendencia durante sus primeros años verá películas de acción, de drama y suspenso antes que una de los clásicos del 1940-1990. Esas se las daré a conocer cuando estén más preparados psicológicamente. Su decoración de recién nacidos será algo relativo al Señor de los Anillos o Harry Potter. Nada de cuentos de hadas, eso daña la mente de los chiquitos. Las “princesas” de Disney (Cenicienta, Blancanieves, la Bella Durmiente, Sirenita, Bella, etc.) tendrán otra denominación en mi casa [no lo voy a mencionar en este post] y serán ejemplo de mal comportamiento a la hora de los reproches hacia las nenas.

Sinceramente, es que no es posible que por la gran imaginación de una escuela de libretistas y dibujantes tarados, se haya creado toda una generación de mentes que-pudieron-ser-brillantes-y-ahora-son-desperdiciadas que viven sus torpes días acompañados de sentimientos/pensamientos/ilusiones, a los que pudiese atribuírseles el calificativo de “basura”. Putos.

Tuve

June 14th, 2010

Para elegir tuve millones de estrellas.
Sin embargo, amé justo aquella que despertaba en tu ventana.

Para elegir tuve infinitos sueños.
Mas me enamoré de aquel en que abrazabas mis versos.

Para elegir tuve los cinco océanos.
Pero quise navegar sólo en el que compartíamos una vieja balsa.

Para elegir tuve innumerables canciones.
No obstante, mis notas se escribieron con los sonidos de tu corazón.

Para elegir tuve todas las selvas del mundo.
En cambio, decidí sembrar mis raíces secas junto a las tuyas.

Para elegir tuve miles de caminos.
Aún así preferí acompañarte al andar hasta lograr perdernos.

Para elegir tuve interminables historias.
Hasta que te conocí y es en tu historia que quiero morir al final del libro.

Entonces, opté por renombrar mis días, confundir mis fechas.
Sincronicé mi reloj con tu fisiología, nos permití coincidir en la vida.
Y mi elección te pareció perfecta, hecha a tu sólo medida.
Cuando más bien fuiste engañado, víctima de mis desgastadas flechas.

Para elegir tuve bastantes poemas.
Tuve inolvidables momentos, suficientes romances.
Para elegir tuve demasiados destinos.
Sólo tuve que imaginar que perteneces al mío.

En abril termina

April 30th, 2010

Hoy parece que todo acaba, que el último día de abril marca el final.

Que antes en esta fecha la vida terminaba y comenzaba, con una carta la echaste a morir.

Las hojas están secas y el vino llega a su fondo y no hay más por qué reír.

Que la luna no sale como antes a mitad de noche, y el abrigo se queda colgado en la puerta.

Las voces no se escuchan en el aposento, las paredes ruegan poder borrarse en tu ausencia.

Que el calor entre tus cejas no te deja pensar ni te deja verme porque lloras.

Las horas pasan y más te alejas, y más el horizonte se pierde en mis venas.

Que el niño ya no está triste, el niño quiere saludarme en vez de decir adiós.

Las rosas mueren en mi gaveta, tu corbatero huele a revoltijo de aromas secos.

Que dormir no es lo mismo si no estás conmigo, si tu sudor no corre por mi pelo.

Las letras de tu canción viven en mis dedos, las desescribo con furia en tu silencio.

Que en cajitas blancas guardo tus besos, que guardo las penas encima del cancionero.

Las miradas, las sonrisas, las poesías, las caricias, las familias, las bromas, diferencias.

Que en ti pongo mi fe, que en ti pienso por mí, que a ti entrego mis creencias.

Todo. Siempre. Nada. Nunca.

El caos que extraño

April 2nd, 2010

Toda una semana organizando el desastre que había tenido en mi habitación por meses, y no me había inquietado [ni ella tampoco]. Bastaba con que me tropezara con una aventura al extranjero para que me fijase nada estaba en su sitio. Los pantalones de tela en la gaveta, los jeans en las perchas, las camisas en los cofrecitos, los aretes en la maleta, varias blusas en cajas de zapatos, y los tennis encima del tocador [si aun se utiliza la palabra]. Cuando al fin logro enemistar un lado de mi recámara de la otra, las piezas se bailaron solas hasta morir, acabando en dos compartimientos que yacían la lado de mi ya-extrañada-cama.

A esta hora del viernes, ella se ve reluciente. Tanto que ahora no sé dónde está absolutamente nada. Si hubiese imaginado que removiendo el exceso y guardándolo como equipaje quedaría tan cómoda-acondicionada, hace tiempo que me hubiese inventado el camino hacia el Mago de Oz con tal de verla así. No recordaba que todo hacía un juego de colores perfecto [verde, mamey, amarillo, azul], que las perchas no se tenían que acumular junto con las medallas, que el canasto de ropa no debía tener una capa de superhéroe anaranjada, que la alfombra rayada no iba debajo de la cama, que el trípode no es una extensión de mi clóset, que en mi estante no estaban supuestas a descansar mis carteras. No la recuerdo como está de todas formas. No tan sistemática, no tan fría, no tan calculada. Sistemático fríamente calculado ordenamiento. No, no lo hubiese hecho antes.

Sin embargo, a partir de mañana, permanecerá intacta, aburridamente estructurada, echando de menos mi mutismo y alboroto, mi caos y mi calma. Pensaré en ella cada noche justo cuando me arrope, antes de dormir cuando haga el escaneo nocturno de paredes para ubicar los sentidos. Prometo escribirle y hacer que mi madre le amontone pelos ahora negros en las esquinas, para que no le haga falta mi esencia. Traeré un millón de baratijas nuevas para regárselas por doquier [cómo lo disfrutará], y las viejas para que se sienta como en casa una vez más. Lo primero que haré es deshacer la cama y tirar los cojines al piso antes de que amanezca, desorientarla a mi lado, ajustar mis relojes al suyo y extraviarnos hasta el siguiente día.

Ella es expresiva, aunque no todos lo puedan ver. Está triste, pero contenta porque narraré toda mi experiencia sobre el recorrido lejos de ella. La llevaré en mi crucero personal, colocaré un recuerdo más en su repisa y ella dirá donde estuve.

Recobrando el aliento

March 15th, 2010

Después de tanto silencio, hay mucho qué decir. Todo ha pasado en muy corto tiempo, tan rápido como para no poner las cosas en orden. Pareciera que la vida conspira para darme todas las lecciones en una sola sentada, dispuesta a salir de mí, porque me considera niña adulta. La verdad es que ha sabido dictar caminos, tomar decisiones por encima de mis emociones. Seguro. Sin embargo, no ha concedido el espacio para ‘yo’ reaccionar. La escena en la que el resto se paraliza, la cámara hace el close-up hasta tu rostro, GRITAS, y luego recobras el aliento perdido.

Al menos la trayectoria ha sido entretenida [hasta cierto punto]. Probé mi capacidad de aprender cosas ya conocidas. Fallé antes de terminar el proceso, lo que me llevó a postergar planes de vida un año más [entre otras razones]. Probé mi capacidad de aprender cosas totalmente nuevas. Excelente decisión, y cada jueves me enamoraba más de una profesión escondida en mis venas y de la perspectiva que adquiría [aun observo todo a través de tercios]. Probé mi capacidad de aprender cosas que no proporcionan nada. Esta actividad fue regenerativa, no imaginaba cuánto se podía obtener de más horas de ocio [animales, gente, fotografías, juegos, libros, películas, canciones, instrumentos, bares, restaurantes, playas, barcos]. El hecho de que el reloj no se detiene (la falta de pilas no va incluida en esta frase), influye de manera significativa en los impulsos por hacer algo diferente con tus días.

Por otra parte, he sufrido una transformación interna un poco – muy – drástica. Tuve encuentros definitivos con mis personalidades, momentos de purificación y, no podía faltar, pataletas contra las personas importantes de mi vida [excluyendo a mi Ro, con la que tuve otra clase de choque existencial]. Como trastornos múltiples comprendo que: puedo ser tan histriónica como narcisista, y tan pasiva-agresiva como limítrofe, aun cuando todos estos son casos extremos [de cada perfil psicológico cargo al menos con un cincuenta por ciento]. Jugué todos mis papeles con distinguido talento, tanto así que logré una especie de equilibrio entre todos ellos y pasé inadvertida. Hasta que. Hasta que la otra mitad de cuerpo, aquella que habita dentro, parecía sufrir. Lágrimas, abrazos, despedidas. Cómo las odio. En fin. Luego viene la sección de ‘crecimiento’. Donde asumimos que todo va a estar bien. Y,  ¿adivinen? Todo está bien. La limpieza del alma comienza a surtir efecto, empiezas a olvidar y a ver lo positivo de que haya terminado. Otras oportunidades aparecen y nada es lo mismo [JA! Al final el optimismo sí se contagia –gracias!], unas personas se pierden de vista y otras personas se te adhieren a la piel. Y la grieta se hace más profunda. Pero Ro está aquí, no se me va. Sin importar cuántas veces no la llame o la deje colgando. En ocasiones, no entiendo porque persiste en ser mi amiga [yo misma me hubiese abandonado]. Coincidencialmente, hace apenas unas semanas venía pensando en ello a las 7:45am, durante el camino de casa al trabajo. Inexplicablemente, cruzando por el frente de su edificio de labores, la vi. No me contuve. Bajé el vidrio del carro y le grité “FLACA FEA!”, con cariño para ruborizar. Nunca la vi sonreír de forma tan tierna. Fue como si las dos estuviésemos esperando ese justo y preciso instante [no me digas en charlie]. Se me heló el corazón. ¿Y si la perdiera? Uno generalmente piensa en las rupturas de noviazgo o la muerte de familiares, y cuánto esto nos aterra. Sin embargo, está ella y es igual de vulnerable. Sólo me queda decirle todas las veces que pueda lo mucho que la quiero. Es cuestión de saber valorar antes de que sea tarde.

Para completar, estoy en un estado temporal [eso espero] de incertidumbre, entre enigmas y paradigmas. Tropezada. Con otras esperanzas de vivir y ser mejor. Levantada. Con la frente en alto y fuerte, pero sin ser dura [como dijiste]. Pero inequívocamente indeterminada. Sin definición alguna. Mas tratando de ser parte la multitud uniforme. Moldearme a ella, perdiendo lo distintivo [consciente de que no puedo]. Y si mi paso por este mundo implica que deba hacerla mía, así lo haré. Sin quejas, profundamente infiltrada. Tal vez feliz.

Esta vez se me ha hecho difícil escribir. La habilidad de expresar lo que siento se me está yendo de los dedos, y se encamina a encerrarse un poco más. Miedo tengo de perder lo que una vez fui, y de que allí termine lo bueno que tengo para dar. Es parte de la madurez, me dicen. Pues crecer no quiero. Quiero mis jardín en primavera, bello y sin verjas, permitir que lo visiten y que me ayuden a regar sus flores.

Sobre mundos

February 4th, 2010

¿Qué tal si al levantarme, todo mi mundo es diferente? Si lo que antes me hacía llorar, ahora me hace sonreír. Si lo que quiero no es extrañar, sino mirar atrás y dejarlo ir. Si no creo más en tu ira, sino en la vanidad de tus gritos. Si tus manos no me sostienen, sino que yo las empujo a huir. Si la aventura de vivir desaparece y dormir sin despertar se hace más prometedor.

¿Qué tal si al levantarte, todo tu mundo es igual al mío? Si quieres tocar mis lágrimas, para sentirte conmigo y verme sonreír. Si no haces más que extrañarme, olvidas mirar al frente y no puedes dejarlo ir. Si no permites que tu ira te arrope, sino que pones tu ego seis metros bajo tierra donde no se escuche. Si no buscas encadenar mis manos a tu corazón, sino ponerlo en ellas y esperar a que lo robe en un descuido.  Si la vida te parece una aventura y solo quieres despertar dormido a mi lado.

¿Qué tal si no nos levantamos, y nuestros mundos se aproximan?  ¿Qué tal si no lo intentamos, y nos levantamos pensando poco sobre los mundos en que vivimos, porque ya importa menos en dónde estemos y con qué fin?

¿Qué tal si no existe punto convergencia alguno?

Solicitud Inicio de Año

January 1st, 2010

Para empezar el año, se requiere lo siguiente:

  1. Estar vivo y tener cualquier nacionalidad.
  2. Tener listo el original y copia de las metas y objetivos para el año 2009 (favor reemplazar la fecha por 2010).
  3. Haber hecho un ensayo de 500 palabras sobre el historial emocional y hechos importantes de los últimos doce meses del año.
  4. Realizar el pago de las deudas por dudas existenciales más impuestos, y proceder a renovar el contrato por el plazo mínimo de un año (adjuntar copia del comprobante).

Entrega final: 01-01-2010

Para más información, consulte su signo zodiacal.